Cuando ir al fútbol también tiene que ser para todos

Para muchos aficionados, ir al estadio es uno de los grandes planes que puede ofrecer el fútbol. Quedar con los amigos, llegar con tiempo, tomar algo antes del partido, buscar nuestro asiento y esperar a que empiece el espectáculo. Después llegan los cánticos, los goles, los nervios y ese ambiente que hace que ver un partido en directo sea muy diferente a verlo desde casa.

Pero toda esa experiencia, que para la mayoría forma parte de la magia del fútbol, también puede convertirse en una barrera para algunas personas. El ruido, las luces, las aglomeraciones o los cambios inesperados pueden resultar especialmente difíciles para las personas con autismo. Por eso, en los últimos años diferentes organismos y clubes de fútbol han empezado a trabajar para que acudir a un estadio sea una experiencia más accesible.

 

El fútbol con el autismo

La RFEF y Autismo España unen fuerzas

En España, uno de los proyectos más interesantes es el que están desarrollando la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y Autismo España. Ambas organizaciones colaboran desde 2023 con un objetivo muy concreto: mejorar la experiencia de las personas autistas en los estadios y facilitar su participación en el fútbol en igualdad de condiciones.

La iniciativa ha ido mucho más allá de colocar una pancarta o dedicar un partido a la concienciación sobre el autismo. En 2025 comenzó un proyecto piloto para probar diferentes medidas de accesibilidad cognitiva y sensorial en partidos de fútbol. La idea es bastante sencilla: si existen determinadas situaciones que pueden hacer que un estadio resulte complicado para una persona con autismo, se pueden introducir herramientas que ayuden a anticiparlas y a reducir su impacto.

Una de las medidas más llamativas es el llamado Palco Sensorial. Se trata de un espacio reservado desde el que las personas con autismo pueden seguir el partido en unas condiciones más controladas que las de una grada convencional. A esto se suma el Espacio de la Calma, pensado para aquellas personas que necesiten alejarse durante un momento del ruido y de los estímulos del estadio.

También se han utilizado auriculares de cancelación de ruido y se ha preparado una guía previa del partido para que los asistentes puedan saber de antemano cómo será la experiencia: a qué hora llegar, dónde encontrarse, cómo es el estadio, dónde está el palco o qué pueden encontrarse durante la jornada.

Puede parecer un detalle menor, pero para una persona que necesita anticipar lo que va a ocurrir puede marcar una diferencia importante. El objetivo no es cambiar lo que hace especial al fútbol, sino intentar que más personas puedan disfrutarlo.

La iniciativa ya ha llegado a diferentes estadios

Y el proyecto ya se ha llevado a diferentes escenarios. Durante su primera fase se aplicaron estas medidas en 14 partidos celebrados en 11 estadios, incluyendo encuentros de las selecciones españolas masculina y femenina y partidos de la Copa del Rey y la Copa de la Reina. En total, participaron 99 personas autistas y 120 personas de apoyo.

Uno de esos encuentros fue el España-Suecia disputado en La Rosaleda de Málaga. Más de 20.000 aficionados acudieron al partido y, entre ellos, personas con autismo pudieron vivir el encuentro acompañadas por familiares y profesionales de apoyo, contando con el Palco Sensorial y el Espacio de la Calma.

La iniciativa también llegó a Valladolid con motivo del España-Bulgaria. En aquella ocasión, un grupo de personas con autismo participó incluso en los momentos previos al encuentro y después siguió el partido desde el espacio habilitado en el estadio José Zorrilla.

Y no se trata únicamente de partidos de la selección. En marzo de 2026, la RFEF y el Real Betis inauguraron una sala sensorial en el Estadio de La Cartuja de Sevilla, pensada para que las personas con autismo o discapacidad cognitiva puedan disfrutar de los partidos en un entorno adaptado.

El espacio cuenta con iluminación regulable, materiales interactivos y la posibilidad de seguir el encuentro desde detrás de un cristal, evitando parte de la sobreestimulación que puede producirse en las gradas. La instalación también está disponible para partidos y eventos de la RFEF celebrados en el estadio.

El fútbol europeo también apuesta por la inclusión

La colaboración tampoco se limita a España. El fútbol europeo cuenta con diferentes proyectos relacionados con la inclusión y el autismo.

La UEFA, por ejemplo, ha reconocido dentro de sus Grassroots Awards iniciativas de fútbol adaptado que incluyen específicamente a niños con autismo. Entre ellas aparece la UNI Football League de Kazajistán, que desarrolla sesiones semanales para niños con síndrome de Down o autismo en diferentes ciudades del país.

En Inglaterra también encontramos otro enfoque. A través de programas vinculados a la Premier League Kicks se han desarrollado sesiones de fútbol inclusivo para jóvenes con autismo. La Premier League ha recogido incluso experiencias de participantes en estas actividades, mostrando cómo el fútbol puede ser también una herramienta para que estos jóvenes practiquen deporte y formen parte de una comunidad.

Son iniciativas diferentes, pero todas parten de una misma idea: la inclusión no consiste únicamente en permitir que alguien entre al estadio o pueda jugar un partido. También significa pensar en las dificultades que puede encontrarse por el camino y buscar soluciones.

Cuando el problema no es el fútbol, sino el entorno

En el caso de las personas con autismo, algo tan habitual como el ruido de miles de aficionados, una megafonía especialmente elevada o una situación inesperada puede cambiar completamente la experiencia. Contar con un lugar tranquilo, saber previamente cómo será el recorrido o disponer de personal que conozca estas necesidades puede facilitar mucho las cosas.

Y aquí está quizá una de las claves de este tipo de iniciativas. No se trata de eliminar aquello que hace especial a un estadio de fútbol. Los cánticos, el ambiente, la celebración de un gol o el ruido de la grada forman parte del espectáculo. La cuestión es ofrecer alternativas para quienes necesitan vivir determinados momentos de otra manera.

Es una diferencia importante. No estamos hablando de crear un fútbol separado, sino de conseguir que una persona pueda disfrutar del mismo partido contando con los apoyos que necesita.

Un paso más hacia unos estadios para todos

El fútbol tiene una capacidad enorme para reunir a personas muy diferentes alrededor de algo que comparten. Por eso, que una competición, una federación o un club adapte sus espacios para que más aficionados puedan disfrutar de un partido no significa hacer un fútbol diferente. Significa intentar que las puertas del estadio estén realmente abiertas para todos.

La RFEF y Autismo España ya están trabajando para trasladar los aprendizajes de este proyecto a otros clubes y entidades deportivas. Después de los primeros años de colaboración, el objetivo es que estas medidas puedan extenderse a más estadios y competiciones.

Porque el fútbol no empieza cuando el árbitro pita el comienzo ni termina cuando el marcador llega al minuto 90. Para un aficionado, la experiencia comienza mucho antes, desde el momento en que decide ir al estadio.

Y conseguir que esa experiencia también pueda ser disfrutada por una persona con autismo es, en el fondo, otra forma de hacer que el fútbol sea verdaderamente de todos.